La autenticación en dos pasos (2FA o MFA) añade una segunda verificación además de tu contraseña —algo que tienes (tu teléfono) o algo que eres (huella, rostro)— antes de dejarte entrar a una cuenta. Es, según coinciden la mayoría de los estudios del sector, la medida individual que más reduce el riesgo de que te roben una cuenta, incluso si tu contraseña se filtra en algún momento.
No todos los métodos ofrecen el mismo nivel de protección:
- SMS: mejor que nada, pero vulnerable a ataques de intercambio de SIM.
- App autenticadora (genera un código que cambia cada 30 segundos): más segura que el SMS y no depende de tener señal.
- Llave de seguridad física: la opción más resistente, recomendable para cuentas especialmente sensibles.
Para activarla: entra a la configuración de seguridad de la cuenta (correo, banca, redes sociales), busca «verificación en dos pasos» o «autenticación de dos factores», y sigue el asistente. Casi todas las plataformas te dan códigos de respaldo al activarla: guárdalos en un lugar seguro y offline, son tu salvavidas si pierdes el teléfono.
Empieza por tu correo principal: si alguien lo controla, puede resetear el resto de tus cuentas a través de él.
